Thursday, February 11, 2016

Mi entrevista a Daniel Mordzinski...

Foto: Fuente externa

El reconocido fotógrafo argentino Daniel Mordzinski ha dedicado valiosos y numerosos años de su vida a captar rostros de escritores alrededor del mundo desde hace más de treinta años. Naturalmente tiene una relación especial con la literatura, con los libros, lo que le llevó a encaminar su carrera apasionadamente por el camino que nos permite a nosotros, como espectadores, ponerle rostro, mirada y sentimiento a los protagonistas de dichas imágenes, y a él, le ha permitido esa cercanía privilegiada con gente que también admira.

El año pasado visitó por quinta vez la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo y en esta ocasión presentó una exposición de escritores peruanos, país invitado de la Feria en 2015. En esta entrevista nos cuenta sobre su lectura preferida, sus inicios, sus amistad con nuestro país, entre otros detalles.

Deidamia Galán: ¿Desde cuándo y por qué eligió fotografiar a escritores?

Daniel Mordzinski: El primero fue en Buenos Aires en 1978, se llamaba --y se llama, porque gracias a sus libros sigue vivo-- Jorge Luis Borges. Llevaba toda la adolescencia queriendo ser escritor, fotógrafo y director de cine y de repente me encuentro fotografiando al mayor escritor argentino. Tardé años en comprender que había hecho una de las fotos esenciales de mi proyecto. Mi letra ALEPH.

¿Porqué escritores ? Tal vez porque hubo un tiempo oscuro en la Europa del primer tercio del siglo XX en la cual mi abuelo Aarón decidió salvar su vida escapando de Wegrow (Polonia) en un barco que salió de Marsella y llegó dónde lo dejaron desembarcar: Buenos Aires; tal vez porque al conocerse mi papá y mi mamá, me transmitieron la pasión por las historias y las ficciones... Supongo que "la vida" - no me preguntes qué es eso- tuvo que organizarse de modo que me parecieran mucho más atractivos los escritores que los banqueros, los deportistas o las puestas de sol.

Foto: Deidamia Galán.
D.G. ¿Cuál es su relación con la literatura? ¿Le gusta leer? ¿Qué tipo de lectura prefiere?

D.M.: Intima, estrecha, apasionada. Es evidente que retrato escritores porque me gusta leer y porque los libros forman una parte importante de mi vida, como lector, como amante de la cultura, como persona curiosa. Me gustan los libros de género incierto, los que son difíciles de clasificar. Leo y viajo con mucha poesía. ¿ Nombres ? son tantos... eso es como elegir un pintor o un músico favorito. A cierta hora del día prefiero escuchar jazz y en algunos momentos necesito tararear a Mozart. Pero para no parecer avaro contigo, digamos que Julio Cortázar tiene en mi vida, como en el imaginario universal de las letras, una importancia capital. Con su manera de ser y de escribir me mostró un camino que une novela y vida a modo de rayuela.


D.G. Es la 5ta. vez que viene a la Feria Internacional del Libro de SD ¿podría hablarnos de su experiencia en este evento internacional? ¿Cuál es su percepción de Santo Domingo?

D.M.: Me siento orgulloso y feliz de regresar a la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, mi casa en República Dominicana, una cita imprescindible en el panorama de la cultura internacional.
Vine por primera vez en 2009 para participar en la edición dominicana de Vivamérica. Expuse mis fotografías en el Museo de las Casas Reales y con humildad y vergüenza reconocí durante la apertura que sólo había retratado a un escritor dominicano. José Rafael Lantigua me recibió con conmovedoras palabras y entendió mi llamado, poniendo a mi disposición un dispositivo logístico y humano para llevar a cabo mi misión. Desde entonces no paro y en mis libros y exposiciones la literatura dominicana está muy presente y cada vez que tengo la fortuna de visitarlos continúo explorando y completando un Atlas de la Literatura Dominicana que imagino infinito.


D.G. En esta ocasión viene a presentar una exposición fotográfica  de escritores peruanos, cuéntenos un poco sobre eso… número de escritores, tiempo que le ha tomado la captación de esta muestra, etc.

D.M.: Las letras peruanas, sus autores y sus obras son inseparables de la esencia del Perú contemporáneo. Hablamos de una literatura viva y dinámica, variada y compleja, hecha por hombres y mujeres que dentro y fuera de Lima y allende las fronteras patrias-- "hacen Perú" a base de palabras y lo dan a conocer al mundo. La exposición hace un recorrido --parcial e incompleto—por tres generaciones de escritoras y escritores y rinde un homenaje particular a Mario Vargas Llosa :  un viaje íntimo y fraterno al corazón de las geografías del gran nobel peruano a quien tengo la fortuna de retratar desde hace más de 25 años:  Lima, Madrid, París y Estocolmo son algunas de esas escalas.


D.G. .¿Cuál es su relación con los escritores dominicanos en específico, tiene amigos usted aquí?

D.M.: Me une a este país mucho afecto, suelo bromear diciendo que soy mitad argentino, mitad francés y cien por ciento dominicano. Quiero mandar un saludo muy especial a mi amiga la poeta Romina Bayo y manifestar mi agradecimiento a la FIL, a José Antonio Rodríguez, Valentín Amaro y Pedro Antonio Valdez, que me permiten continuar fotografiando a  los escritores dominicanos. Gracias a estos encuentros y lecturas muchos de ellos son hoy verdaderos amigos.

Foto: Daniel Mordzinski.

Friday, February 05, 2016

Nadie me quita lo viajado. Parte I.

Foto: Fuente externa.

Hubo un momento en mi juventud temprana que me dio por ser viajera. No llegué al nivel de "mochilera", pero estoy segura y orgullosa de nunca haber sido turista. Desde los 19 años comencé una travesía de viajar sola a conocer diferentes rincones, la cual se extendió por mucho tiempo, hasta que hace unos 5 o 6 años, comenzó a mermar (temporalmente) por diferentes compromisos y razones (las raíces, los pagos, las responsabilidades, el amor, etc.).

A los 19 años me fui un mes sola a Puerto Rico. Ya conocía Puerto Rico, de hecho, fue el primer país al que visité, cuando tenía 12 años, acompañada de mi tía Denny. De ese primer viaje tengo registrado el olor del arroz "americano", el sonido del Coquí, y las visitas a Walgreens y a Pituka, una tienda que ya no existe, pero me recordaba a mi abuela Rebeca.

Cuando tenía 18 ó 19 comencé a formar parte de una lista de correos llamada Tropa Cósmica (en los tiempos donde no había Facebook ni otras redes sociales) de personas a quienes nos gustaba la música de Silvio Rodríguez, las canciones de autor y la poesía; algunos con ideologías políticas en común también, pero el principal punto de coincidencia era Silvio. De ese grupo de amigos, habían representantes de Puerto Rico, y a casa de una de ellos fue donde me quedé la primera semana en San Juan. Allí conocí a varios de los "troperos" y mucha música. José, uno de los troperos boricuas, me regaló un cassette con música de "Sui Generis" y del cantautor mexicano Alejandro Filio, ambos nuevos para mi. Allí compré varios CDs, entre ellos de Pedro Guerra, de Fiel a la Vega y otros. En ese viaje, fui a una marcha a favor de la isla de Vieques, vi a Roy Brown en concierto, conocí el Morro, compartí varias semanas en casa de unos tíos por parte de mi mamá y me trasladé en transporte público al Viejo San Juan en varias ocasiones.

En los siguientes años, viajé 3 veces a Cuba, una Venezuela y a Colombia, varias veces a México, Estados Unidos, Puerto Rico... En otros post seguiré describiendo pinceladas de estos viajes y mucho de lo que me llevé conmigo en cada ocasión.

Hay muchos detalles que he perdido con los años, pero desde hace unas semanas estoy haciendo un ejercicio de rememorar esas vivencias y sacar lo mejor de ellas para compartirlas. Pienso que, además de la experiencia vivida en su momento, debe haber algo más de ahí en cada libro leído, en cada viaje realizado y en cada persona que uno conoce: dejar huellas, ampliar el universo mental, cultural y emocional, sino ¿de qué habría servido?