Tuesday, August 05, 2014

Mi proceso de salud :)

Algun@s lo saben, pero les quiero contar un poco de una experiencia personal: Llevo varios meses en régimen alimenticio con la doctora Taiana Ubiñas, nutrióloga a quien admiro y estimo mucho. Ha sido un proceso de reencontrarme, de volver a creer en mi, recuperar un poco de amor propio y preocupación por mi salud y de volver a entender que soy capaz de lograr cosas.

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*Foto reciente, del 8 de julio 2014

La primera vez que bajé un peso importante (40 libras aprox.) fue en 2005, lo hice en cuatro meses, con una también buena doctora amiga de mi familia. Luego de eso, me mantuve por varios años con un peso saludable, pero entre 2011 y 2013 subí de nuevo mucho peso por varios cambios en mi vida. Esta vez el proceso de bajar de peso ha sido un poco más lento que en 2005, pero en esta ocasión he tenido mis días libres cada semana, y no he dejado de complacerme con cierto antojito de vez en cuando, aparte de que el tiempo que le dedico a los ejercicios es menor que hace 9 años. En ese entonces hacía ejercicios diariamente: caminaba, iba al gimnasio, hacia pilates, danza, etc. Pero ahora estoy haciendo un esfuerzo para ejercitarme al menos 4 días a la semana.

De todas formas, no es una cuestión de carrera, lo lindo ha sido entender de nuevo la importancia de cuidar lo que entra a mi cuerpo y de ejercitar el corazón y los músculos, sentir que estoy en una condición física muy distinta que la que tenía en esta misma fecha hace un año y que ahora todo camino por recorrer tiene que ser para mejorar. Ahora mi meta es volverme una persona con muy buen estado físico, fitness, llevar mi cuerpo a otros niveles, poder hacer cosas de las que no me creo aún capaz.

También, como parte de este proceso, hace casi dos meses volví a tomar clases de danza, en específico afrojazz, los sábados. Esos días, aparte de sudar mucho y acabar medio adolorida, me relajo mentalmente y hago algo distinto a todo lo que hago en la semana.

En conclusión: Hasta ahora, pasé de size 10 a size 5... He bajado más de 30 libras, pero he subido masa muscular, por lo que en medidas se nota mucho más. Los análisis de sangre también cambiaron mucho para bien, los dolores de mi espalda disminuyeron bastante, y mi agilidad para caminar y hacer las diligencias del día a día mejoró mucho... y todavía falta.

Mi breve viaje a Panamá... (abril 2014)

No puedo aún decidir si me gustó o no la ciudad de Panamá. Dos días son muy poco tiempo para establecer esa conclusión. Sin embargo, más que las estructuras físicas y geográficas de una ciudad, o un país, un lugar se queda en el corazón por las vivencias que tienes allí o por la gente con la que te topas. Fui por razones de trabajo (invitada por una actriz amiga y cliente, de quien soy publicista para RD a los Premios Platino, que se celebraban por primera vez), con más miedo que emoción (últimamente me han atacado un poco los miedos), sin embargo -como casi siempre me pasa- todo pasó mejor de lo pensado. Recibí un excelente trato desde que salí del avión y me sentí como en casa. La gente es muy cercana, acentos parecidos, el calor humano parecido al de mi país.

Tenía pocas referencias visuales o expectativas de lo que iba a ver, y aunque de camino del aeropuerto hay varios kilómetros de construcción de nuevas carreteras, y no es mucho lo que puede verse, al entrar a la ciudad me hizo sentir segura ver el mar -en este caso el Pacífico- escuchar a Blades en el radio del carro que me recogió al aeropuerto, un "dímelo" del chofer al contestar una llamada en su teléfono, entre otras cosas.


La experiencia de estar presenciado por primera vez lo que prometen ser uno los premios más importantes para Iberoamérica, fue la verdad un privilegio. Hicimos buenos contactos, conocí varios artistas y también me encontré con personas que admiro y estimo.

Unas semanas antes de viajar, le había avisado a mi amiga Lizi que iba por dos días (en abril) a la ciudad de Panamá y me dijo trataría de llevarme al aeropuerto para, al menos, verme. Pero no solo fue así, por suerte, Lizi pudo también verme el viernes, me recogió al hotel junto a su bella hija, para llevarme a cenar y dar un breve paseo por el Casco Antiguo de la ciudad. Teníamos 12 años sin vernos y parecía que el tiempo no había pasado, yo la vi igualita de bella, de joven y de cariñosa. Nos conocimos en persona en La Habana a mediados del 2001 ó 2002, por esos encuentros que me regaló mi participación en la Tropa Cósmica (lista de correos que unía a miles de ciudadanos de todas partes que tenían admiración por la música de Silvio Rodríguez como punto en común).





El domingo también Lizi insistió en irme a buscar para llevarme al aeropuerto, a pesar de que tenía la opción de que me llevara alguien de la organización al que fui invitada. Razón por la que agradezco ese gesto y ese tiempo que me dedicó, sobre todo el abrazo de "Hasta luego" y la sensación cálida de que, aparte de los contactos profesionales y la vivencia en sí, también por eso el viaje definitivamente valió muchísimo "la pena".