Tuesday, January 26, 2016

#Perfiles: Entrevista al cantautor Jeremías (año 2007)





Esta entrevista/perfil la realicé al cantautor venezolano Jeremías, mientras trabajé en Oh! Magazine, entre 2007-2008. Es una revista de variedades (aún vigente) que pertenece al Grupo de Comunicación Listín Diario, en Santo Domingo, República Dominicana. En lo adelante seguiré compartiendo algunas de las entrevistas que he realizado (y que espero seguir realizando) a artistas y personalidades nacionales e internacionales.

Foto: Julio César Peña
Su mamá, su abuela y su tía presentían que Carlos Eduardo López Ávila llegaría a ser algún día un artista, ya que desde pequeño le encantaba estar cantando. Tal vez por eso le impulsaron a que tomara clases de piano, guitarra y modulación de voz, y a que escuchara a Mozart y Mercedes Sosa. Su papá le transmitió el amor por la salsa y la música tropical y también fue quien le empezó a llamar Jeremías desde los 11 años “le gustaba llamarme de diferentes formas (…) ese nombre se quedó, como que le hizo cosquillas a todo el mundo”.
Nació en Inglaterra, pero se ha criado casi toda su vida en la Venezuela de sus padres, es por ello que se siente latino y que no dudó a la hora de empezar a componer hacerlo en español, ya que es el idioma que abraza su historia y sus vivencias.

Jeremías es considerado como una de las grandes promesas de la nueva generación de cantautores y ha sido reconocido positivamente por diversos críticos de la música. Realizó estudios de letras y psicología por lo que sus canciones tienen una gran profundidad y poesía que han hecho que le comparen con Joaquín Sabina o Serrat a quienes él considera una gran influencia, al igual que Silvio, Pablo, Rubén Blades o los Beatles. Le inspira la tristeza “cuando uno está enamorado anda demasiado ocupado como para ponerse a escribir” y el papel se convierte en su sicoanalista “es alguien a quien contarle tu despecho” Es fan de los escritores del boom latinoamericano de los setenta y dice con gran pasión que Cortazar le “vuela la cabeza” y es por todas sus influencias, que su música es una fusión del rock con la trova y el pop, aunque su nuevo disco está más orientado al rock “cada vez que hago un disco quiero hacer algo único, no estar repitiendo fórmulas, sería demasiado aburrido”.

Su álbum debut Jeremías contó con la asesoría del productor Luis Romero (conocido por su trabajo con Franco de Vita), fue disco de platino en Venezuela y entre el 2002 y 2004 se distribuyó además en España, Ecuador y Puerto Rico. Apenas con un disco bajo el brazo, la disquera Universal Music lo firmó hace dos años y empezaron a grabar su segundo disco “Ese que va por ahí” con el cual se dio a conocer en gran parte de Latinoamérica “uno tiene siempre el sueño de que la música que uno hace le guste cada vez a más gente, pero eso no pasará hasta tanto no mejores como cantautor o como artista, y en la medida que vas mejorando como artista el público va respondiendo a eso”
De ese disco se dio a conocer enormemente el tema “Uno y uno es igual a tres” que, de forma jocosa, pone sobre la mesa el tema de la infidelidad. Con respecto al tema, se considera “un infiel en rehabilitación” aunque asegura que ya se está portando bien. Su nueva producción Un día más en el gran circo es totalmente conceptual “lo que quise hacer fue una historia, que hubiera un hilo conductor desde la primera hasta la última canción”
Ahora también escribe para otras personas, entre ellas Paulina Rubio y Luis Fonsi y tiene varios proyectos por ahí, que aún no quiere difundir hasta que no estén más seguros.




Tuesday, January 12, 2016

Un cambio de perspectiva (de Master of None y otras cosas filosóficas)

Últimamente he notado cómo los pequeños hábitos que he estado incorporando a mi vida hace unos meses, vigilando mi entorno, lo que leo, lo que escucho, lo que veo, con quiénes hablo... están haciendo su efecto ya de manera inconsciente. Me explico: me he sorprendido a mi misma evitando ver algunos videos que comparten en las redes sociales (no tengo que leerlo o verlo todo para "estar informada" y, no tengo que estar informada de todo tampoco) o leer ciertas noticias, por ejemplo; también estoy siendo un poco más selectiva en los programas de TV que veo y los libros que voy a comenzar a leer (al menos por ahora).

Hace varios meses en casa comenzamos a ver "Downton Abbey" y "Scandal" en Netflix hasta que se acabaron las temporadas que habían en línea. Me enteré hace como un mes que de Downton Abbey habían subido dos nuevas temporadas, sin embargo, hasta ayer no me había animado a continuar viéndola. En lugar de eso, hace una semana hicimos un descubrimiento con esta miniserie de la cual no tenía ninguna referencia: Master of None. Me sorprendió muchísimo y me atrapó desde el primer capítulo. Fueron solo diez capítulos que terminamos de ver en pocos días. La temática es sencillamente simple, nada rebuscado, cotidianidad, temas incluso "cursis", y críticos, sin embargo, con una capacidad impresionante de dejar un importante mensaje en cada capítulo, sin ser un panfleto sermonista, y mucho menos sin ser aburrida. Le caímos atrás a la carrera de Aziz Ansari y me encantó lo talentoso y aterrizado que es este joven. Además de ser bueno en el stand up comedy tiene una visión muy crítica e interesante acerca de la forma en que se maneja el mundo en la actualidad: la falta de compromiso, la poca-o-ninguna relación con los padres, la familia y los amigos; la ambigüedad en las relaciones de pareja, los problemas a los que nos enfrentamos las mujeres (y los hombres no), las "preocupaciones" y "prioridades" hoy en día, entre muchos otros temas.

En fin que a lo que me refería inicialmente es a que, anoche, cuando puse el primer capítulo de la 4ta. temporada de "Downton Abbey", una serie que me tenía prendida anteriormente y cuya reposición esperaba ansiosamente, ayer no pude ver un capítulo completo. No quería tanto drama. Prefiero, al menos en algunos momentos, cosas que me hagan reír, que me dejen pensando, que me saquen parte del cassette que el mundo nos ha inyectado en el cerebro y el alma, y comenzar a limpiar un poco para recibir nueva información, ocupar mi tiempo en otras cosas. Hay demasiado que ver, que leer, que aprender, que vivir, que debemos -entiendo yo- ser más selectivos con lo que dejamos entrar en nuestras vidas.