Todo parecía sueño, y no precisamente porque el momento fuera idílico o romántico, sino porque ser despertada a la 1:30 de la madrugada por el timbre de un celular no es precisamente la mejor forma de despertarse. De repente sentí que era la alarma y me horrorizó la idea de pararme aún con sueño, pero era él. Y me sorprendió mucho su llamada, pero no me extrañó del todo. Lo esperé 10 minutos y aún somnolienta fui a recibirlo. Hablamos mucho, mucho tiempo, muchas cosas. Mas bien, él habló, yo sólo lo escuché y tuve que darle la razón a todo lo que dijo. Durmió conmigo, también de una forma extraña, como fue extraño despertar juntos, sin nada planificado, sin nada más que decirnos, sólo que desperté con menos “calor” y sonriente... con muchas cosas claras.
(o diario de una vida intensa)
Comments
si, a mi tambien me alegra mucho :)
besos.
celandome? muak!
No estaria mal que te aparecieras, eh?
:)