Wednesday, October 25, 2006

LOS AMOROSOS- Jaime Sabines

Image Hosted by ImageShack.us


Este poema lo conozco hace años, años, pero hoy me puse a oirlo de nuevo, en voz de su autor... ese maravilloso poeta mexicano que se nos fue hace un tiempo... y me di cuenta de lo MUCHO que me identifica.


LOS AMOROSOS

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.


*AMANTES, dibujo de Gilberto Gallardo.


3 comments:

Luna said...

A principios de este año, tambien yo postee ese poema. Creia haber descubierto el amor y haberlo asesinado al mismo tiempo. El amor es un circulo concentrico donde existe una interseccion el fin del principio o el principio del fin, uno jamas tiene la certeza absoluta. La interrogante aun hoy es insistente pensaba en el, lo justificaba pensando que yo era una amorosa, o era él el amoroso, o ambos eramos espejo delante de silueta inversa. Siempre hay días de sol y de luna, y un rayo de luz para el animo abatido y decaido. Y es la belleza efimera del amor la que nos atrapa y nos lleva por caminos incongruentes, si la luz lleva al pantano ya habra tiempo para salir.
Luna

Deidamia Galán said...

Vaya vaya, interesante reflexión. Gracias!
Y gracias por tu visita.
abrazos

Manuel Antonio Mercado Soler said...

Este era mi poema favorito, del que era mi autor favorito. Hoy soy nuevo y lo leo con ojos nuevos, que lloran, lloran mucho, por esta triste vida.