Existe una sombra o un misterio, hay algo de ti que aún me asusta, y me despierto todos los días luego de una larga pesadilla con miedo a perderte en cualquier descuido. Una especie de tortura, la luz que no está en el lugar correcto, las lágrimas que entran sin permiso, tu presencia que aún no me convence. ¿dónde estás, dónde te fuiste, por qué te callas? Hay una tristeza que me acompaña a veces, sin razón aparente, sólo está ahí y, por más que intento, no logro creerme la felicidad. No quisiera sentir que he perdido el tiempo. Todos los días pienso que no te merezco. Pienso que el pago por mis errores es sufrir, y vivo huyendo al resultado final, al desenlace que, según mi miedo, está a la vueta de la esquina, como si nada de lo que hicieras me sirviera para confiar, un miedo inexplicable, una falta de fuerzas. Me cohibo de pensar más allá, de quemar todas las naves, de irme corriendo y decir que te amo. Yo, que tanto viví desafiando el amor, hoy tengo miedo al mañana. Me pregu...
(o diario de una vida intensa)