Si no escribo, señor, es porque me asusta la vida en estos días, me asusta llorar, es más, se me está haciendo imposible. De repente siento el ardor en los ojos, pero ya ni siquiera en la garganta hay un nudo ahorcándome el alma; sin embargo, estoy tan pero tan sensible, quizás más que nunca, y el que no escriba no se debe a que no sienta, no quiere decir que no viva, no quiere decir que conocer artistas y estas fotos que usted llama propaganda signifiquen más para mi que mi último amor, que las lágrimas que le sufrí, que el frío que siento en el cuerpo casi todas las noches, no significa que a veces no me envuelva en todo lo posible para evadir esta depresión y para evitar caerme. A lo mejor busco evadir, de todas las formas posibles, la inmensa soledad y más que soledad, el doloroso proceso de dejar la piel, de emprender el camino sin regreso de la madurez, del aprendizaje, de la nueva yo, de la que se está conociendo, de la que está entendiendo muchas cosas, de la que a veces se sie...